‘«Hijo de hombre, te he puesto como centinela para Israel. Cada vez que recibas un mensaje mío, adviértele a la gente de inmediato. ‘
Ezequiel 3:17
‘»Ahora, hijo de hombre, te pongo por centinela del pueblo de Israel. Por lo tanto, escucha lo que digo y adviérteles de mi parte. ‘
Ezequiel 33:7

Introducción
El trabajo del centinela es, a velar, discernir y advertir al pueblo sobre el peligro del pecado y los juicios espirituales.
La responsabilidad: Si el centinela ve venir el peligro espiritual (el pecado, la maldad o la destrucción) y no avisa, la sangre de quien perece se demandará de sus manos.
Ezequiel 33:8,9
V. 8. “Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano.
V. 9. Y si tú avisares al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida.”
Si advierte y la persona no escucha, el centinela queda libre de culpa y el impío carga con su decisión.
Funciones Principales del Centinela Espiritual
Estar alerta y discernir: Vigilar lo que ocurre en el entorno espiritual, identificando las obras de las tinieblas, el desánimo o el alejamiento de Dios en la sociedad y la iglesia.
“Subió destruidor contra ti; guarda la fortaleza, vigila el camino, cíñete los lomos, refuerza mucho tu poder.”
Comunicar la Palabra de Dios: Entregar el mensaje exacto que viene de Dios (con base en las Escrituras) Nahúm 2:1
2a Timoteo 4:1-5
V. 1. “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino,
V. 2. que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.
V. 3. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,
V. 4. y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.
V. 5. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.”
Intercesión constante: Orar sin descanso, por las familias, la iglesia, las ciudades y los líderes, actuando como muro de protección.
Llamado al arrepentimiento: Advertir con amor, compasión y misericordia para apartar a las personas del peligro y guiarlas a la restauración