February

TRANSFORMADO EN MI SALUD RELACIONAL LECCION 32

“Amen  a  sus  enemigos,  háganles  bien  y  denles  prestado  sin  esperar  nada  a  cambio.  Así tendrán  una  gran  recompensa  y  serán  hijos  del  altísimo,  porque  él  es  bondadoso  con  los ingratos  y  malvados.”

LUCAS  6:35(NVI)

Ama  a  tus  enemigos.  Si  hemos  pasado  por  alto  la  naturaleza  radical  del  mensaje  de  Jesús,  aquí está,  fuerte  y  claro.  Jesús  nos  indica  amar  a  quienes  no  nos  aman.  Amar  aquellos  que  nos  han herido.  Amar  a  aquellos  que  nos  han  calumniado  o  que  han  hecho  chismes  de  nosotros.  Solo  en unos  versículos  antes  de  este  Jesús  dice,  “Amen  »  sus  enemigos,  hagan  bien  a  quienes  los  odian, bendigan  a  quienes  los  maldicen,  oren  por  quienes  los  maltratan”  (Lucas  6:27-28  NVI).  Si  esto  no  es vivir  de  forma  radical,  entonces  no    qué  sería.

Tenemos  una  imagen  clara  de  este  tipo  de  amor  tan  radical  en  la  vida  de  Jesús.  Mientras  estaba colgado  en  la  cruz,  herido,  burlado  y  ridiculizado,  Jesús  clamó,  “Padre  perdónalos,  porque  no  saben lo  que  hacen”  (Lucas  23:34  NVI).  En  medio  de  su  dolor  y  sufrimiento  Jesús  demostró  amor  a  sus enemigos.  Él  oró  por  su  perdón.  Esta  escena  no  solo  nos  da  un  modelo  para  amar  a  nuestros enemigos,  sino  que  también  nos  recuerda  la  verdadera  profundidad  del  amor  de  Dios  para nosotros.  Como  dice  la  escritura,  cuando  éramos  enemigos  de  Dios,  fuimos  reconciliados  con  él mediante  la  muerte  de  su  Hijo  (Romanos  5:10).  En  realidad,  la  oración  de  Jesús  por  perdón también  se  extiende  hasta  nosotros,  porque  en  nuestro  pecado  estamos  como  sus  acusadores perseguidores  y  burladores.

Sabemos  que  no  merecemos  el  favor  de  Dios  y  aún  Él  libremente  ha  derramado  completamente su  amor  y  su  gracia  sobre  nosotros.  Es  este  el  tipo  de  amor  que  transforma  corazones  y  nos  hace más  como  Jesús,  de  tal  manera  que  podamos  reflejar  su  amor  tan  radical  aún  a  nuestros enemigos,  o  de  hecho,  especialmente  a  ellos.

TRANSFORMADOS EN MI SALUD RELACIONAL LECCION 31

“Bienaventurados [bendecidos] los pacifcadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”

MATEO 5:9(RVR 1960)

¿Qué significa estar bendecido? La palabra en griego para bendecido es “makarios”, que puede ser traducida literalmente como “felices”. Así que Jesús nos dice, “Felices” LOS pacificadores”. Él no dice, “Felices los que aman la paz”. Todos amamos la paz. Ni dijo, “Felices los pacíficos”, aquellos que nunca se molestan con nada. Sino que dijo, “felices” son aquellos que hacen la paz los que activamente buscan resolver los conflictos.

¿De qué tipo de felicidad estamos hablando?, ¿significa que Jesús dice que las circunstancias a nuestro alrededor van a funcionar como queremos? No, ese no es el punto. Jesús no quiso decir que siempre “sentirás” felicidad basado en tus circunstancias actuales, sino que estamos en un estado de felicidad porque tenemos una relación con Dios. Ser feliz es estar en paz con Dios.

Dios es pacificador. De hecho, Él es el gran pacificador. A través de la cruz Jesucristo, Dios ha hecho las paces con nosotros quienes combatíamos con Él, en nuestros pecados. Una vez fuimos enemigos de Dios y ahora somos llamados hijos Dios (Colosences 1:21). Deleitémonos en la paz que tenemos con el Pacificador, paz en lo profundo de nuestras almas, una paz que sobrepasa nuestro entendimiento Estar en paz con Dios significa que hemos sido reconciliados con Dios.

Dios nos llama a seguir su ejemplo. Él nos llama a compartir la paz que encontramos en Él con el resto de las personas. Él quiere que seamos conocido! como pacificadores. Él quiere que reflejemos su amor redentor y reconciliador; el mundo a nuestro alrededor. Porque solo sus hijos verdaderamente conocen lo verdadero y definitivamente que es su paz dadora de vida. En un mundo lleno de conflictos, luchas y venganza podemos ser fieles representantes del Pacificador al ser también pacificadores.

TRANSFORMADOS EN MI SALUD RELACIONAL LECCION 30

“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos serán tratados con misericordia.”

MATEO 5:7 RVC

¡Gracias a Dios por su misericordia! Defnitivamente la necesitamos en nuestro quebrantamiento y pecado. Nos ha mostrado misericordia en la cruz al tomar Él mismo el castigo que merecíamos nosotros. El Espíritu Santo continúa derramando su entren misericordiosa en nuestras vidas. Tal como una cascada sin fin, “Su compasión jamás se agota; cada mañana se renuevan sus bondades” (Lamentaciones 3:22-23 NVI).

Dios nos invita a sumergirnos profundamente en su desbordante misericordia. No» llama a volver a esa fuente día a día para que podamos estar íntimamente en contacto con su misericordia. Como personas que conocemos personalmente la misericordia Dios, debemos ser personas misericordiosas. Como quienes han sido bendecidos con la misericordia de Dios, debemos bendecir a otros con la misma gracia, paciencia y cuidado que hemos recibido de Él. No hemos sido llamados para repartir juicio o da a las personas lo que se merecen, sino ser clementes y misericordiosos.

¿Quieres ser una persona de misericordia? Si te sumerges profundamente en la futí de misericordia de Dios entonces la misericordia de Dios desbordará en tu vida. 81 estás atento de cuanto necesitas la misericordia de Dios, tu corazón será sensible.

Necesidad de recibir misericordia de otros. La misericordia de Jesús hacia I pecadores y los marginados socialmente, fue la demostración radical amor de Dios en la cultura de su tiempo. Actualmente es tan poderosa d inesperada- en nuestra cultura de juicio y egocentrismo.

Al extender misericordia) gracia, compasión y perdón a los olvidados, marginados y rechazados, acercare! las personas a la misericordia de Jesús.

TRANSFORMADOS EN MI SALUD RELACIONAL LECCION 29

“Yo  soy  la  vid  y  ustedes  son  las  ramas.  El  que  permanece  en  mí,  como  yo  en  él,  dará mucho  fruto;  separados  de    no  pueden  ustedes  hacer  nada.”

JUAN  15:5 (NVI)

 

La  invitación  de  Jesús  para  permanecer  en  Él,  es  el  corazón  del  Evangelio.  Como  una  rama depende  de  la  vid  para  dar  fruto,  así  nosotros  dependemos  de  Jesús  para  tener  fruto  en  nuestras vidas.

Y  es  únicamente  a  través  de  una  relación  de  intimidad  permanente  con  Jesús  en  lo  que  podemos esperar  para  dar  el  fruto  del  espíritu  en  nuestras  relaciones  con  otros.

Jesús  presenta  este  punto  enfáticamente  cuando  dice,  “El  que  permanece  en  mí,  coma  yo  en  él, dará  mucho  fruto;  separados  de    no  pueden  ustedes  hacer  nada.  “Nota  lo  fuerte  del  lenguaje.  Si permanecemos  en  una  relación  de  amor  con  Él,  ¿produciremos  “poco  fruto”?,  No,  produciremos “mucho  fruto”.  Floreceremos.  Por  otro  lado,  si  no  permanecemos  en  Él,  ¿todavía  podemos  hacer “algo”?  No,  no  podremos  hacer  “nada”.  De  hecho,  en  el  griego  original  este  enunciado  es doblemente  negativo  y  se  puede  leer:  “ustedes  no  pueden  hacer  nada,  realmente  nada”.  Jesús quiere  asegurarse  que  entendemos  fuerte  y  claro  su  punto.

El  único  camino  para  tener  fruto  es  permanecer  en  una  relación  con  Jesús.  Si  queremos  ser  el tipo  de  persona  que  ama,  que  es  paciente,  que  es  amable,  que  es  gentil,  que  tiene  autocontrol, (Gálatas  5:22-23)  es  nuestra  obligación  permanecer  en  Él.  Dar  fruto  no  es  el  resultado  de  lo  que nos  propongamos  o  de  la  determinación  que  tengamos.  Es  el  resultado  de  permanecer  en  una relación  dependiente  de  Jesús  por  el  Espíritu  Santo.  El  fruto  del  espíritu  es  exactamente  eso,  el fruto  del  Espíritu.  Es  el  resultado  del  poder  transformador  de  Dios,  no  nuestra  fuerza  de  voluntad. Es  producto  por  el  Espíritu  Santo  quien  ha  hecho  su  hogar  en  nosotros